Ayer subí la campana, un cerro de 1880 metros de altura. Estuvo
increible, y me animé a ir por más, hacerlo de vez en cuando y todo.
Ahora estoy todo adolorido, las piernas están tiesas y todo, pero
feliz. Y justo ahora que hace 6 días volví a jugar tenís después de más
de un año. Dos partidos en 3 días no estuvo mal.
Es heavy lo de la revitalización que tanto estaba
esperando, y está ocurriendo. Voy a todas, y quiero más. Ya tengo mi
horario de acondicionamiento físico y de yoga, buscando cerros que
subir en la turistel, y armando grupos pa jugar tenis. Y no se queda
ahí, me contrataron para ser ayudante de un ramo de magister, con 5
horas diarias, y nuevamente para hacer las encuestas de evaluación
docente. El proyecto El Columpio me está gustando harto y lo voy a
mandar al Fondart. Estoy tan lleno de ideas, hechos y sensaciones que a
veces me cuesta quedarme dormido. Que la exposición en la escuela, que
la independencia, que la chica, que tengo que corregir pruebas, que a
todo esto también tengo ramos... Pero tranquilo, estoy más energizado
que la cresta, sin miedo de echarme nada y todo bien.
Me encanta que todo sea así.